Duelo ante una ruptura de pareja

Superar una ruptura de pareja

La ruptura de pareja es un proceso emocional desafiante, una montaña rusa de emociones y pensamientos que puede impactar profundamente la vida de quienes lo experimentan. Desde una perspectiva terapéutica podríamos entenderlo como un proceso en el que se dan diferentes etapas, y que implica afrontar emociones difíciles, pero también puede suponer una oportunidad de crecimiento personal.

El Duelo

Cuando finaliza una relación de pareja, se desencadena un proceso emocional complejo, el duelo. Aunque normalmente lo asociamos a pérdidas por muerte, el duelo es el proceso de elaboración que se da tras una pérdida, se trata del proceso necesario para poder adaptarnos a la nueva realidad. Son sentimientos que nos gustaría evitar, pero que finalmente nos conducirán a adaptarnos a la nueva situación que nos está tocando vivir.

Socialmente el duelo por ruptura de pareja es uno de los menos “permitidos”, rápidamente nuestro entorno social nos empuja a la búsqueda de una nueva relación o actividad que pueda “tapar” la tristeza u otras emociones desagradables, sin respetar un periodo de integración de la pérdida y adaptación a la nueva realidad. Buscamos cambiar el actor, pero mantenemos el personaje, sin tener en cuenta la oportunidad que tenemos de revisar nuestro papel y el papel que desempeña la pareja en nuestras vidas, y actualizarlo si es necesario.

Otros duelos a tener en cuenta

Otro error muy común es no tener en cuenta otros duelos secundarios a la pérdida principal, que la persona debe transitar también en este proceso. Pueden ser, por ejemplo, la pérdida de amigos comunes a la relación, pérdida de relación con la familia política si es un pilar importante, actividades y planes que realizábamos con la pareja, proyecto de vida futura que hay que retocar en la nueva situación, pérdida de capacidad económica o de tiempo compartido con los hijos. Es importante tener en cuenta y trabajar estas pérdidas para seguir transitando el camino del duelo.

 

Etapas en el duelo de una ruptura de pareja

Superar una ruptura de pareja, y las pérdidas que conlleva, tiene un ritmo propio y personal, y el acompañamiento psicológico puede ser importante en este proceso, en el que podemos señalar diferentes etapas o fases, que no tienen por qué darse ni en este orden ni con esta nitidez.

Negación/Shock

En esta etapa se pueden experimentar dificultades para aceptar la realidad de la situación y sentirnos abrumados por emociones intensas como incredulidad, confusión y desorientación, sobre todo en el caso de la persona que no toma la decisión.

En el caso de la persona que toma la decisión, puede vivirse más desde la irrealidad, distancia o insensibilidad, en el sentido de no saber lo que siento.  Es importante validar y normalizar estas reacciones emocionales, necesitamos un tiempo para metabolizar la nueva situación.

Ira y Resentimiento

La fase de ira y resentimiento puede surgir como una reacción natural ante sentimientos de injusticia, traición o abandono percibido. Se pueden experimentar una amplia gama de emociones intensas, que van desde la frustración y la irritabilidad hasta la hostilidad y el resentimiento hacia la expareja. Aunque son emociones desagradables, son útiles para poner distancia emocional, incluso si se comparten hijos, puede ser necesaria una distancia para adaptarse al nuevo tipo de relación.

Dolor y Tristeza

La fase de dolor y tristeza se caracteriza por una profunda sensación de pérdida, angustia e incertidumbre respecto al futuro. Se pueden experimentar síntomas de depresión, como tristeza persistente, pérdida de interés en actividades previamente placenteras y dificultades para dormir o concentrarse. Es crucial ofrecer un espacio seguro para que las personas expresen su dolor y procesen su duelo de manera saludable.

Culpa

Se puede dar tanto en la persona que abandona, por haber truncado el proyecto vital, como en la persona abandonada, planteándose qué cosas ha hecho o dejado de hacer o podría haber hecho de otra forma. Esta es una de las fases más dañinas y menos útiles del proceso, no siempre se da, pero si es así es importante trabajar sobre ello.

Aceptación y Renovación

A medida que avanzamos en nuestro proceso de duelo, la tristeza puede dar paso a la nostalgia, no necesariamente relacionada con la pareja, puede ser simplemente de la vida en pareja. También comienza una reconexión con el mundo, retomando contactos sociales y a veces relaciones de transición, explorando nuevas aficiones o hábitos, se empieza a salir del túnel. En esta etapa, se comienza a reconstruir la vida.

 

Cuestiones a abordar en la terapia

Es importante señalar que cada situación es diferente y requiere trabajar cuestiones adaptadas a ella. Algunas de las cuestiones que puede ser necesario abordar en terapia serían, por ejemplo, examinar patrones de pensamiento que interfieren en el avance del proceso y promover una visión más adaptativa de la ruptura o trabajar habilidades de comunicación asertiva para expresar sentimientos y necesidades de forma clara y respetuosa.

 

Por si puede ser de ayuda, señalamos a continuación algunas recomendaciones generales a tener en cuenta:

  • la expresión emocional, el duelo necesita expresarse, busca un entorno seguro para ello, personas que supongan un apoyo y que sepan respetar y validar tus emociones.
  • enfócate en el autocuidado, hacer ejercicio regular, realizar actividades de ocio, llevar una alimentación saludable y una buena rutina de sueño.
  • explora nuevas metas, intereses y relaciones significativas.
  • tómate un tiempo sin contacto con tu expareja o, si es absolutamente necesario, que sea el mínimo y de la forma que provoque menos malestar. Ya habrá tiempo más adelante de decidir qué tipo de relación se quiere mantener, si hay hijos, por ejemplo, que pueda ser más cercana o cordial.
  • puede ser interesante posponer ciertas gestiones, si hay que disolver bienes comunes u otras cuestiones burocráticas que no sean importantes, hasta que estemos mejor y seamos más capaces de tomar decisiones.

 

En cualquier caso, si sientes que no avanzas, o que necesitas apoyo, desde la consulta de psicología Clínica La Serna proporcionamos acompañamiento en el proceso de recuperación de una ruptura de pareja, no dudes en consultarnos.

Inteligencia emocional: la clave del bienestar

La inteligencia emocional es un concepto que seguramente habrás oído muchas veces, pero no siempre se transmite de forma correcta, por lo que puede dar lugar a una concepción un tanto errónea del mismo. Es muy frecuente que este concepto se asocie con la idea de que gracias a la inteligencia emocional, alcanzaremos un estado permanente de felicidad,  a través de controlar y/o reprimir aquellas emociones negativas que surgen en nosotros (nada más lejos de la realidad)

¿Qué es la inteligencia emocional?

Realmente, la inteligencia emocional consiste en tener la capacidad de  sentir, entender y gestionar los estados emocionales de uno, mismo con la intención de aceptarlas y por lo tanto conseguir equilibrarlas. La clave de esta idea  consiste en  equilibrar y aceptar las emociones ya que, aquello que pretendo controlar y reprimir, normalmente se descontrola y/o desborda generando estados emocionales negativos muy intensos.

¿En qué consiste la inteligencia emocional?

Pero ¿En qué consiste exactamente? Bien, lo mejor es verlo con un ejemplo:

  • Si he tenido un mal día, no lo puedo asociar a una situación en concreto y me siento mal, lo primero que habría que hacer es identificar qué emoción estoy sintiendo.
  • A continuación sería importante analizar de dónde proviene dicha emoción. A veces sucede que vamos viviendo nuestro día a día y no nos damos cuenta de la cantidad de cosas (tanto positivas como negativas) que nos pueden estar afectando a lo largo del mismo.
  • Si tenemos claro qué es aquello que nos ha hecho sentir mal, debemos respetar el ciclo natural de esa emoción (es decir si estoy enfadado, aceptar que lo estoy y esperar a que se me pase) ya que si la interrumpo, estaré propiciando una especie de proceso de acumulación que se puede volver un tanto “peligrosa”(cuantas veces no habremos “explotado” emocionalmente por situaciones que no tenían tanta importancia como consecuencia de haber acumulado conflictos emocionales anteriores)
  • Una vez que esta emoción haya pasado, resulta conveniente no quedarnos “enganchados” en esa sensación de malestar, sino más bien buscar una solución a aquello que me ha producido dicha emoción para saber gestionarlo en futuras ocasiones.

 

¿Cómo puede ayudarme la inteligencia emocional?

 

En Clínica La Sena, psicólogos profesionales en Fuenlabrada, sabemos que gracias a la inteligencia emocional,  se puede alcanzar un mayor equilibrio psicológico. Esto significa que se puede aprender a regular las emociones sin pasar de una a otra con una intensidad inadecuada (en el caso de la alegría puede resultar positivo experimentar una alegría intensa, pero si hablamos de la tristeza, la cosa cambia)

Por otro lado, saber regular las emociones proporciona una mejor capacidad de análisis frente a los problemas. Si no me dejo arrastrar por estados emocionales muy intensos, seguramente podré visualizar mejor las posibles soluciones a un problema, que si me dejo llevar en ese momento por aquello que estoy sintiendo de manera descontrolada.

Inteligencia emocional y relaciones personales

La inteligencia emocional también nos ayuda a mejorar las relaciones personales. Si soy capaz de identificar y entender con claridad las emociones en mí, me resultará más fácil entender las reacciones emocionales del otro. Gracias a ella, se facilita la comunicación entre personas ya que me ofrece la posibilidad de comunicarme de una manera más clara sobre lo que pienso y siento, sin dejar espacio a posibles malentendidos.

 

Es normal que nos resulte dificultoso de primeras hacer un análisis de estas características ya que como hemos comentado, la tendencia general que impera en nuestra sociedad es la de reprimir las emociones, fingir y empujarnos a ser felices o a mostrar una cara al mundo que no se corresponde con la realidad. Esta idea es totalmente perjudicial, el ser humano tiene emociones de todo tipo porque las necesita para su supervivencia y nadie en nuestros estados de desarrollo más tempranos como son la infancia o la adolescencia, nos ha enseñado qué son estas emociones y cómo manejarlas.

No por ello, tenemos que rendirnos y pensar que por ser adultos, no conseguiremos alcanzar este objetivo. La inteligencia emocional tiene una base común que ya hemos explicado, entender y aceptar las emociones, pero puede resultar muy particular alcanzar este conocimiento en cada uno de nosotros. Todas las personas estamos expuestas a interpretar la realidad bajo nuestros esquemas de pensamiento, a nuestra forma de ver la realidad como consecuencia del aprendizaje que hemos llevado a cabo a lo largo de nuestra vida.

Por ello, resulta muy útil la opinión objetiva de un experto que nos ayude de manera personalizada y sobre todo objetiva a desentrañar cuáles son esos esquemas y a dotarnos de herramientas que nos permitan crear nuestro propio sistema de Inteligencia emocional. Por ello, si estás interesado en crecer personalmente a nivel emocional, en Clínica La Serna te podremos ayudar.

PROCASTINACIÓN: Cómo dejar de aplazar mi felicidad.

¿Qué es Procrastinar?

Procrastinar consiste en posponer aquellas tareas que nos desagradan con el fin de realizarlas en un futuro. Frases del tipo: “Tengo tiempo” o  “Mañana lo haré” es el pie que da paso a la procrastinación, bajo la falsa creencia de que realmente nos hemos comprometido a hacerlo en un futuro cercano.

Pero ¿Qué sucede cuando esa procrastinación está ligada a tareas importantes? o ¿Por qué procrastino si luego me siento mal? 

Aquí podemos observar cómo este tipo de frases neutras pueden tener un trasfondo que no conocemos y que conviene explorar. No acabar una tarea importante o procastinar con frecuencia a pesar de que luego puedan sobrevenir sentimientos negativos (como la culpa) nos indica que hay una serie de obstáculos (más allá de la pereza) que no permiten avanzar.

Causas de la procrastinación

Las causas de la procrastinación no son tan evidentes como parecen y pueden ser muy variadas. Tener un afán extremo de perfeccionismo es uno de los ejemplos de porqué llevamos a cabo esta conducta. La trampa de la perfección es que es subjetiva y en este caso, si somos esclavos de esta idea, nunca vamos a quedar satisfechos con el trabajo realizado: siempre se puede mejorar. Esta idea errónea, nos puede conducir hacia la frustración, generando a su vez emociones desagradables lo que probablemente, produzca la evitación del inicio de la tarea o actividad que tengamos que realizar.

El propio miedo de creer que no somos capaces de hacerlo, también favorece el aplazamiento. A veces nos enfrentamos a actividades nuevas con las cuales no estamos familiarizados, y esto puede poner en tela de juicio la percepción de nuestra autoeficacia (la confianza en la propia capacidad para lograr los resultados pretendidos)

Si tenemos un esquema mental de autoeficacia un tanto negativo, es muy probable que creamos que al realizar cualquier tipo de tarea ésta, saldrá irremediablemente mal. Este pensamiento esconde la creencia de que es horrible fallar, no dejando espacio al error, cuando precisamente los errores forman parte del aprendizaje en la vida y son los que nos permiten crecer.

Otro factor a tener en cuenta es estar sufriendo algún tipo de proceso depresivo. La depresión es un trastorno en el cual nos falta la energía y la motivación suficiente como para poder llevar a cabo cualquier tipo de actividad (entre otros síntomas) Aquí hablamos de un problema clínico que es muy importante tratar ya que, sus consecuencias son muchas y el propio hecho de dejar de hacer cosas hace que estemos menos motivados para llevarlas a cabo. Es un círculo vicioso que se retro alimenta y que es necesario tratar para poder cortarlo.

Consejos para conseguir nuestros objetivos

Como ya hemos comentado, para poder reducir al máximo la procrastinación es importante reconocer qué emociones y pensamientos obstaculizan la consecución de nuestros objetivos. Con los ejemplos que hemos descrito anteriormente, esta parte del trabajo hacia la productividad personal, estaría resuelto. Desde Clínica La Serna, te vamos a mostrar una serie de consejos para que puedas pasar a la acción.

  1. Crea un plan de acción para la realización de la tarea. Es fundamental poner una fecha de inicio y fin de la tarea que vamos a realizar. Por ello, es importante ponernos un plazo para llevarla a cabo y comprometernos con el mismo. No pasa nada, si en algún momento ves que tu rendimiento baja, siempre y cuando lo compenses de manera razonable más adelante. Lo bueno de establecer un calendario para realizar el trabajo, es que permite la organización del mismo sin correr el riesgo de no llegar a tiempo.
  2. Organiza un plan de acción por pasos. Suele suceder que si vemos las tareas como un conjunto, nos podemos agobiar por ver todo el camino que tenemos que recorrer hasta que llegamos a su fin. Por ello, es mejor dividir la tarea en subtareas e ir poniendo un plazo aproximado para realizarlo. Utiliza una visión del presente, es decir focalízate en empezar y terminar la tarea que te toque ese día sin pensar en todo el proceso que queda por delante.
  3. Crea un ambiente adecuado para realizarlas. Un espacio de trabajo desordenado, con mucho ruido, mal ventilado o muy pequeño, nos puede condicionar a la hora de realizar nuestro trabajo. Es importante que, en la medida de lo posible, generes un espacio donde te puedas sentir cómodo. Si el ambiente donde realizo mis tareas es desagradable, me va a costar más llevar a cabo cualquier tipo de actividad.
  4. La importancia de dar el primer paso. El momento en el que damos comienzo al inicio de una actividad, es crucial para generar la motivación suficiente como para continuar con ella. Es decir, en vez de darle vueltas y vueltas a lo que tienes que hacer, lánzate a realizarlo aunque sea solo 5 minutos. Seguro que muchas veces te habrás dado cuenta que lo que realmente cuesta es empezar, pues bien, rompe ese círculo vicioso siendo más “hacedor” que “pensador”. La inapetencia y /o inseguridad, solo dura unos segundos, enfréntate a ella.
  5. Establece una rutina. Las conductas que repetimos se terminan convirtiendo en hábitos. Establece una rutina y verás cómo poco a poco, te va a suponer menos esfuerzo, llevar a cabo esa actividad que tanto te cuesta. Nuestro cerebro integrará esta nueva actividad como algo que forma parte del día a día y no le costará afrontar la realización de esta nueva conducta adquirida.
  6. Conócete a ti mismo y actúa en consecuencia. Las personas tenemos diferentes niveles de actividad y estos varían a lo largo del día. Hay personas que son muy activas por la mañana y otras que funcionan mejor por la tarde. Si la tarea te lo permite, llévala a cabo en ese momento del día en el cuál te sientes más “fresco”. No te obligues a trabajar en momentos en los que sabes que el rendimiento es peor ya que, puede desembocar en una desagradable sensación de frustración.
  7. Sé asertivo y di “no”. A veces nos cargamos con obligaciones y nos vemos saturados por el simple hecho de no saber decir “no” a todo lo que se nos pide. Es importante ser realista con aquello que podemos y no podemos hacer por falta de tiempo y/o habilidades. Muchas veces es mejor decir un “no” asertivo, que caer en una falta de compromiso.
  8. Hazlo de manera creativa. Utiliza materiales que te gusten y de la forma más divertida que se te ocurra. Esto le proporcionará un incentivo extra a la actividad.
  9. Prémiate con cada pequeño objetivo alcanzado. Después de realizar la actividad del día, haz aquello que te guste. Has terminado tu trabajo y mereces relajarte o disfrutar con aquellas cosas que más te motivan. Puedes planificar qué “caprichos” te vas a conceder, en función del objetivo que hayas alcanzado.
  10. Evita distracciones. Cuando aplazamos nuestro trabajo, solemos dejarnos llevar por todas aquellas distracciones que nos “impiden” acabar nuestras obligaciones. De esta manera tenemos la excusa perfecta que justifica por qué no hemos conseguido nuestro objetivo diario. Pospón estas distracciones para los momentos de descanso, es fundamental que respetes tu horario de trabajo.
  11. Tacha aquellas tareas ya realizadas. Observar el trabajo que ya hemos realizado, nos da impulso para acabar lo que hemos empezado. Apunta en una libreta cada tarea a trabajar y tacha aquellas que hayas finalizado. Por ejemplo, si vemos que estamos a dos objetivos de acabar nuestra actividad y que ya hemos trabajado gran parte de las tareas propuestas, nos costará menos terminar. En cambio sí nos centramos en la idea de que aún nos queda una parte del trabajo para poder terminarlo de manera completa, seguramente nos sentiremos frustrados y nos parecerá que aún nos queda mucho por hacer.

¿De ámbito profesional o personal?

Un aspecto que nos gustaría comentar es que normalmente, la procrastinación es un concepto que solemos relacionar con el ámbito laboral y por ello si esto no nos sucede con respecto a nuestras obligaciones, podemos creer que este concepto que hemos definido, no nos afecta.

Si nos paramos a pensar por un momento, realmente no solo procrastinamos tareas o actividades, a menudo sucede que también aplazamos cuestiones de índole personal: tomas de decisiones con respecto al rumbo de nuestra vida, resoluciones de conflictos con otras personas, peticiones o incluso nuestra propia felicidad. Cuántas veces no habremos pensado “Ya haré esa actividad que tanto me gusta” “Ya hablaré con esa persona” o incluso “Cuando esté preparado, ya daré ese paso en mi vida”. Todas estas decisiones también se ven afectadas por los motivos que hemos mencionado antes: la incertidumbre, la perfección, el miedo y el estado anímico que podamos estar experimentando.

Por ello, en Clínica La Serna queremos ayudarte a analizar qué es aquello que te impide tomar las riendas de tu vida tanto a nivel personal como profesional. Ser fieles a nuestras necesidades, deseos u objetivos vitales nos siempre es fácil, pero dar el paso para ajustarnos a ello nos aproxima a la obtención de una vida satisfactoria y plena.

 

Por ello, si sientes que existe algún obstáculo que te impide avanzar en tu vida no dudes en contactar con nuestro equipo de psicólogos La Serna.

Dossier para el tratamiento del duelo

Objetivo: recolocar a la persona fallecida psicológicamente a través del procesamiento emocional de la pérdida. Conseguir que el paciente sienta esa pérdida de manera natural y no de manera ansiógena o con emociones de tristeza profunda.

 

*IMPORTANTE: establecer muy buena alianza terapéutica para poder llegar junto con el paciente a sus emociones. Sin este paso, será difícil reelaborar sus emociones.

 

Evaluación tratamiento de duelo

  1. Quién era la persona.
  2. La naturaleza del apego.
    • La fuerza del apego:
    • La seguridad del apego
    • La ambivalencia en la relación
    • Los conflictos con el fallecido son también determinantes.
  1. Tipo de muerte: enfermedad crónica, suicidio, etc.
  2. Antecedentes históricos: si ha habido pérdidas anteriormente y cómo se desarrolló el duelo.
  3. Variables de personalidad: estilos de afrontamiento, patologías previas y/o actuales. Resulta más difícil elaborar las pérdidas en personas con Trastorno Límite de la Personalidad o con un Trastorno Narcisista.
  4. Variables sociales: Si el paciente tiene creencias religiosas y si posee un círculo de apoyo social y/o mascotas.
  5. Otros tipos de estrés simultáneos: Cambios vitales importantes después de la pérdida: económicos, familiares, sociales.

 

Tareas en el tratamiento de duelo

  1. Aumentar la realidad de la pérdida.

Gestionarlo a través de preguntas orientadas hacia eventos reales que han sucedido en torno a la pérdida del fallecido. Esto ayuda al paciente a conectar con la realidad.

 ¿Dónde se produjo la muerte? ¿Cómo ocurrió? ¿Quién te lo dijo a ti? ¿Dónde estabas cuando te enteraste? ¿Cómo fue el funeral? ¿Qué se dijo en el servicio religioso?

  • Adaptar estas preguntas a las modalidades de rito funerario que se están realizando a causa del COVID-19.

¿Cómo llevasteis a cabo la despedida? ¿Os reunisteis por medio de alguna plataforma virtual? ¿Qué se dijo de la persona fallecida? ¿Habéis hecho algún tipo de homenaje?

En el caso de poner altares o recordatorios en casa, es importante vigilar que no están expuestos más tiempo del debido porque entonces se produce un proceso de “momificación”.

Si no se ha realizado ningún ritual se puede aconsejar a la persona fallecida cómo realizarlo en esta circunstancia tan especial.

 

  1. Ayudar a la persona asesorada a tratar tanto las emociones expresadas como las latentes.

En esta tarea se pretende identificar las emociones que generan el fallecimiento del ser querido intentando identificarlas y poniéndole nombre. Puede ser que en este proceso, las emociones se desplacen hacia otras personas (el médico, el gobierno, las funerarias, el propio virus…) Es importante identificarlas, ver hacia quién van dirigidas (establecerlo por partes) y darles su significado. Hay una serie de emociones que suelen ser las más comunes en los procesos de duelo. Es importante explorarlas teniendo en cuenta la relación que el paciente tenía con la persona fallecida. Esto nos va a dar muchas pistas de cara a la intervención.

Emociones a explorar:

  • Enfado
  • Tristeza
  • Culpa
  • Ansiedad o impotencia

Técnicas para un correcto tratamiento del duelo

Rueda de las emociones:

Esta técnica sirve para que la persona identifique las emociones que está experimentando en este momento. Lo importante de esta técnica es evaluar aquellas emociones secundarias que pueden estar enmascarando a las emociones primarias. Evocar también emociones positivas hacia la persona perdida. (VER ANEXO).

Carta a la persona fallecida:

Esta técnica narrativa es más proyectiva, no tan directa como la anterior. Con esta técnica podemos acceder a las emociones y pensamientos del paciente, minimizando el impacto de sus resistencias.

Dibujar:

En este caso podemos pedirle al paciente que dibuje las diferentes emociones que siente, dándole una forma, un color, etc. Es una versión de la técnica anterior, para aquellos pacientes que muestran unas resistencias más fuertes aún.

Silla vacía: es una técnica que simula la presencia del fallecido. Esta técnica tiene como objetivo, que el paciente le puede hablar a la silla como si en ella estuviese la persona que ha desaparecido. Así podrá expresar aquello que piensa o incluso, algún asunto pendiente que tuviera con la persona fallecida.

  

Tener un contacto en el entorno para hablar de sus emociones:

Es importante que fuera de la clínica la persona pueda hablar de sus emociones con alguien cercano. Esto permite mantener el trabajo realizado en consulta y desarrollarlo en su contexto cotidiano. Además, si la alianza con el paciente es buena, podemos recoger lo que se comentó en esa conversación. Le pediremos que haga una lista de aquellas personas a las que puede llamar para hablar en caso de que lo necesite.

Reestructuración cognitiva: esta técnica se puede aplicar pero se recomienda que sea hacia el final de esta etapa. Lo más importante en un principio, es que el paciente pueda estar y ser en consulta, que tenga un espacio donde expresarse emocionalmente sin miedo. Seguramente el paciente presente distorsiones cognitivas que le estén impidiendo realizar el duelo con normalidad, pero esta técnica es muy confrontativa por lo que se recomienda realizarla cuando se han podido identificar las emociones en el paciente y se sienta seguro con ellas.

 

*IMPORTANTE: Hay que respetar los tiempos del paciente. Si se muestra reacio a expresar sus emociones, hay que ir poco a poco. Es importante hacer un proceso de reevaluación del estado del paciente a la vez que se aplican las técnicas. Es fundamental que el paciente salga estable de la sesión para no producir una desregulación que pueda perjudicarle gravemente. EXPLORAR CONDUCTAS O IDEACIONES SUICIDAS.

 

  1. Ayudar a superar los diferentes obstáculos para reajustarse después de la pérdida.

Esta tarea está centrada en ayudar al paciente a asumir aquellos roles o responsabilidades que tenía la persona fallecida. Para ello es importante empoderar al paciente, ya que aquí se produce un cuestionamiento de las capacidades personales junto con la pérdida del ser querido. 

Técnicas:

Evaluar a nuestro “Crítico Interno”: es una técnica que se centra en aquellas distorsiones cognitivas que se encuentran en la percepción de la autoeficacia del paciente. Cuando el paciente se tenga que enfrentar a realizar tareas nuevas de las que se encargaba la persona fallecida, seguramente le asalten muchas inseguridades. Para ello podemos utilizar un autorregistro de estos pensamientos para luego tratarlos. Es importante hacer una lista de sus cualidades positivas para que vea reflejado que tiene buenas cualidades de afrontamiento.

 

Situación desencadenante Voz crítica: qué me estoy diciendo ¿Cómo me hace sentir? Distorsiones que conlleva Pensamientos alternativos

 

 

Organización de tareas y resolución de problemas:

Con la nueva situación del paciente, resulta importante organizar aquellas tareas que el paciente tenga que realizar solo a partir de ahora.

Elaboración de lista de tareas:

Elaborar una lista de mayor a menor complejidad como si fuese una “jerarquía de tareas”. Podemos ir realizando las tareas de manera gradual, “premiando” aquellas tareas realizadas o incluso las sucesivas aproximaciones a ellas. Es importante enseñar al paciente a concretar objetivos específicos para que la magnitud de la tarea no le desborde. Se puede plantear también un plazo para realizarlas evitando así que el paciente haga una evitación de las mismas. Esta técnica se debe combinar con la anterior, ya que el paciente puede verse interferido por sus errores de pensamiento con respecto a su autoeficacia.

Resolución de problemas:

Esta técnica permite dotar al paciente de herramientas para poder afrontar los nuevos problemas que puedan surgir solos.

  1. Orientación hacia el problema: Hemos de fomentar la autoeficacia, la habilidad de reconocimiento de problemas, la concepción de problemas como oportunidades y la regulación emocional.
  2. Definición y formulación del problema: recopilar información relevante sobre el problema a partir de los hechos. Concretar los problemas de manera clara, concisa y objetiva.
  3. Generación de alternativas de solución: poner en marcha numerosas soluciones para resolver el problema guiadas por el principio de cantidad y diversidad.
  4. Toma de decisiones: descartar las que sean inviables o imposibles y analizar cada alternativa anticipando consecuencias positivas y negativas.
  5. Implementación de la solución y verificación: planificar la puesta en marcha de la solución estableciendo cada paso y los recursos necesarios para llevar a cabo cada uno de ellos. Se valorarán cada uno de los resultados paralelamente.
  6. Animar a decir un adiós apropiado y a sentirse cómoda volviendo otra vez a la vida.

 

En esta etapa simplemente se evalúa que el paciente, sea capaz de pensar en el fallecido si dolor y sin angustia. Este es el paso más difícil y seguramente haya que incidir en las etapas anteriores más de una vez antes de llegar aquí. El duelo termina cuando la persona siente que invierte sus emociones en las personas que están vivas y en su vida.   

  

RUEDA DE LAS EMOCIONES.

 

rueda de emociones en psicología

Los efectos psicológicos de la nueva realidad

Ahora que poco a poco se está produciendo la reentrada a la normalidad (o como lo denominan en los medios de comunicación “la nueva normalidad”) es posible que estés experimentando un cambio en la manera de percibir el mundo como consecuencia del largo período de confinamiento que hemos vivido. Hasta que se resuelva esta nueva adaptación, es normal  que se generen una serie de emociones en nosotros, como puede ser el miedo (entre otras emociones) debido a la incertidumbre que estamos experimentando.

Síndromes psicológicos relacionados con el confinamiento

Existe un fenómeno conocido como el “Síndrome de la cabaña” que explica este nuevo estado psicológico. Tras un largo período de confinamiento y un exceso de información relacionado con malas noticias, es probable que estemos albergando sentimientos de inseguridad. Esto puede provocar en nosotros muchas dudas frente a si es seguro o no retomar las actividades que realizábamos anteriormente y puede ser que estemos evitando enfrentarnos a ellas. La explicación a ello, reside en que las consecuencias del confinamiento consisten en experimentar una serie de síntomas como pueden ser: tristeza o depresión, somnolencia, falta de motivación, agitación, nerviosismo o miedo a salir a la calle.

Como hemos comentado, en principio formarían parte del proceso de adaptación a la nueva realidad; y al igual que con el paso del tiempo nos acostumbramos a vivir en un estado de confinamiento, también seremos capaces de acostumbrarnos a esta nueva forma de vivir y estos síntomas seguramente desaparecerán.

 

Pero ¿Qué sucede si estos síntomas se alargan en el tiempo?

Según un estudio realizado por la Universidad Complutense de Madrid (Valiente & cols. 2020)  gran parte de la población española, ha desarrollado una serie de patologías como consecuencia del confinamiento, la situación económica, la incertidumbre sobre funcionamiento del Covid-19 y la pérdida de seres queridos como consecuencia de la enfermedad, entre otros factores.

Problemas psicológicos

En este estudio se muestra como 1 de cada 5 españoles, presenta problemas de tipo psicológico a raíz de la situación que estamos viviendo. Los problemas más destacados por estas investigaciones: son ansiedad, depresión y trastorno de estrés post traumático. A estos trastornos, nos gustaría añadir que cada vez son más las personas que acuden a consulta con problemas relacionados con hipocondría, agorafobia, consumo de sustancias y  duelo complicado.

El desarrollo de este tipo de problemas psicológicos durante este período suelen producirse como consecuencia  de la interacción de estar viviendo esta situación que de por sí supone una amenaza junto con estar sometidos a situaciones con un alto nivel de estrés. Esta es la diferencia por la cual, los síntomas que hemos descrito en algunas personas seguramente desaparecerán y en otras no. Gran parte de la población, se está viendo afectada psicológicamente por la situación, pero es importante evaluarnos y observar que si los síntomas que hemos comentado anteriormente, no desaparecen y además presentan cierta gravedad, nos pongamos en marcha para pedir ayuda psicológica.

Si sientes que tras la adaptación a la nueva normalidad, presentas varios de los síntomas que hemos comentado anteriormente y no desaparecen, desde Clínica La Serna, profesionales psicólogos en Fuenlabrada, te recomendamos que contactes con un especialista que pueda ayudarte.

Clínica La Serna dispone de un equipo de psicólogos con una formación de más de 20 años, en trastornos de ansiedad, depresión y Trastorno Obsesivo Compulsivo, entre otros. Por ello, si tienes alguna duda, no dudes en contactar con nosotros.

 

¿Cómo ayudar a un familiar o amigo con depresión?

Cuando la depresión aparece en las personas que más queremos: ¿Cómo puedo ayudar?

 Depresión, trastorno psicológico

A veces sucede que convivimos con un trastorno psicológico de manera indirecta, porque es un allegado o ser querido la persona que lo está sufriendo. Dentro de los trastornos psicológicos en adultos, es la depresión uno de los más frecuentes dentro la población mundial, y por ello es muy habitual que conozcamos a alguien que esté pasando por este momento tan duro.

Es normal que ante esta situación no sepamos qué hacer, cómo reaccionar o incluso que nos frustremos porque nos desborde la preocupación hacia la otra persona. Por eso, el primer paso es identificar si la persona qué está pasando y en segundo lugar, saber cómo podemos ayudar.

¿Cuál son los síntomas en una depresión?

Aunque ya lo hemos comentado en otros post anteriores, nos gustaría recordar cuáles son los síntomas que suele presentar la depresión:

  • Estado de ánimo irritable o bajo la mayoría de las veces
  • Dificultad para conciliar el sueño o tener un exceso de sueño
  • Cambios en el apetito, a menudo con aumento o pérdida de peso
  • Cansancio y falta de energía
  • Sentimientos de inutilidad y/o culpa
  • Dificultad para concentrarse
  • Inactividad y/o desinterés por las actividades habituales
  • Sentimientos de desesperanza
  • Pensamientos repetitivos de muerte o suicidio
  • Pérdida de placer en actividades placenteras, incluyendo la actividad sexual.

La depresión no es un trastorno único, existen varios tipos de depresión y tampoco se presenta de la misma forma en niños que en adultos. Por ello, el primer paso consiste en animar a la persona a la persona a  que acuda a un especialista psicólogo para que lleve a cabo la evaluación y el tratamiento adecuado.

Consejos útiles por profesionales psicólogos

El siguiente paso consistiría en saber cómo actuar frente a esta situación y para ello, los profesionales de Clínica La Serna, psicólogos con sede en fuenlabrada, queremos a facilitar una serie de pautas que pueden ser útiles para ayudar a la persona que está pasando por este momento tan difícil:

 

  1. Sé empático: la persona que está pasando por este proceso, tiene una visión del mundo muy distinta que las personas que no lo padecen. Estar deprimido o no, no es una cuestión de voluntad, por ello no hay que presionar a la otra persona para que cambie su estado de ánimo porque en ese momento no lo hace porque no quiere, es porque no puede.
  2. Hablad de cómo se siente: a todos nos gusta ser escuchados cuando tenemos un problema, en este caso, se hace fundamental que la persona tenga un hombro en el que apoyarse. No hace falta que ofrezcas soluciones a sus problemas si no las tienes, muchas veces ser escuchado es ya una cura de por sí.
  3. Ponte en su lugar: bajo esta situación, sentirse comprendido por el entorno ayuda muchísimo a la hora de salir de este trastorno. Por eso, es importante que no se culpabilice, ni se trate como a un niño ni que se haga sentir inútil a esa persona. Simplemente hay que darle el trato que necesita, como a un adulto que está pasando por un momento difícil.
  4. Anímale a llevar a cabo las recomendaciones del psicólogo: tener un apoyo que ayude a llevar a cabo los ejercicios y las indicaciones, puede resultar muy favorable a la hora de darle un empujón a la terapia. Si la persona está tomando medicación para ayudar a resolver este problema, es muy importante que lleve a cabo las pautas que le haya indicado su psiquiatra.
  5. Ayúdale a aumentar su nivel de actividad: depende de cómo se encuentre la persona, tendrá un mayor o menor nivel de actividad. Puedes animarle a que haga ejercicio o simplemente acompañarle a dar un paseo. El ejercicio es un coadyuvante natural del tratamiento contra la depresión. Si en un principio la persona lo rechaza, no le presiones. A medida que vaya avanzando el tratamiento, seguro que se va animando cada vez más hacia la realización de actividades.
  6. Intentar ayudarle a encontrar las posibles fuentes de estrés: para resolver un problema, es fundamental llegar a la raíz. Puede ser que no haya tenido la oportunidad de hablar sobre qué es aquello que le produce estrés o le preocupa. Como ya hemos dicho, la mayor ayuda que podemos ofrecer en este caso, consiste en escuchar a la otra persona.
  7. Si existen pensamientos suicidas, hablar abiertamente sobre ello: la depresión es un trastorno que presenta gravedad debido a que algunos pacientes muestran ideas o pensamientos suicidas. No hay que asustarse, simplemente podemos preguntarle por qué piensa así y qué podemos hacer nosotros para ayudarle. En este caso es muy importante, que comuniquemos al psicólogo que esté realizando la terapia, la existencia de dichos pensamientos, para que lleve a cabo las estrategias terapéuticas más adecuadas.

 

La depresión es un trastorno que hay que tomar muy en serio. Resulta muy incapacitante para aquellas personas que lo padecen y por ello resulta de gran ayuda apoyar a las personas que lo sufren. Si conoces a alguien que esté pasando por ello y te surgen más dudas sobre cómo ayudar, el equipo de psicología de Clínica La Serna, está a tu entera disposición.

 

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¿Qué es resiliencia?

RESILIENCIA: LA CAPACIDAD DE SUPERAR LA ADVERSIDAD

 

Es muy común pensar que no nos gustaría seguir pasando por situaciones desagradables y que llegará un día en el cual todo será idílicamente perfecto. Pero sentimos decirte que esto es un pensamiento un tanto irreal y utópico (ojalá fuese así). Con esto no queremos generar un sentimiento de desesperanza, lo que pretendemos decir es que existe un término medio. Esto significa que disfrutamos más de los aspectos positivos de la vida porque coexisten con momentos negativos.

Apreciamos más aquello que no tenemos

Solemos apreciar más aquello que en algún momento nos ha faltado que aquello que tenemos de manera constante…Un ejemplo muy cotidiano es cuando salimos de viaje al extranjero y estamos deseando volver para saborear la comida de nuestra tierra. Pues con la felicidad pasa lo mismo.

En Clínica La Serna hemos visto este tipo de cambios en personas que, tras haber realizado un proceso terapéutico debido a una situación personal muy desesperanzadora, ahora disfrutan con mucha más intensidad de las cosas cotidianas: un paseo, estar con los amigos, o como decimos, disfrutar más de su plato favorito.

Es decir la primera premisa para estar abiertos a la felicidad es aceptar que la realidad no es perfecta y que lo más adecuado es saber adaptarnos a ella.

Significado de Resiliencia

Hay un concepto en psicología que se conoce como resiliencia y es la capacidad de ser constante y de enfrentar situaciones, pero ¡ojo! de manera resolutiva. Esto no significa que soportemos situaciones que nos pongan en peligro tanto física como mentalmente, sino que para los problemas cotidianos, seamos capaces de ver la parte positiva de los mismos. Entrenar nuestra capacidad de observar la realidad desde diferentes perspectivas, hace que podamos adoptar la solución que corresponda sin rendirnos.

Cualidades de personas resilientes

Las cualidades de las personas denominadas resilientes son:

  • Conocen sus puntos fuertes y sus limitaciones. Las personas resilientes suelen conocerse muy bien a sí mismas. Reconocen sus puntos fuertes y sus puntos débiles, potenciando los primeros y aceptando los últimos. Cuando se proponen una meta, encuentran el equilibrio entre lo que quieren y lo que pueden hacer sin frustrarse ya que, saben hasta dónde llegan sus capacidades y lo aceptan.
  • Son “buscadores de soluciones”. Suelen ver la realidad desde distintas perspectivas. Por ello, si se enfrentan a un problema, son capaces de ver (y llevar a cabo) diferentes soluciones para poder resolverlo.
  • Confían en sí mismos. Las personas con alta resiliencia no dudan de su ejecución a la hora de conseguir sus metas. Como ya hemos dicho, saben muy bien cuáles son sus capacidades y sus puntos débiles por lo que esto les confía seguridad. No tienen problema en pedir ayuda si es necesario, saben que el trabajo en equipo es importante.
  • Ven las dificultades como una oportunidad para aprender. Ante la adversidad, las personas resilientes ven crecimiento. Es muy importante destacar que estas personas ven los problemas como algo momentáneo y no como algo eterno. Este pensamiento les deja mejor preparados frente a las situaciones complicadas que se puedan presentar en un futuro.
  • Viven centrados en el presente. Como se suele decir el pasado ya pasó y el futuro no existe. Las personas resilientes, también piensan sobre ello pero viven la mayor parte del tiempo centradas en el aquí y el ahora.
  • Tienden a ser más objetivos. La resiliencia hace que estas personas vean la vida desde un punto de vista más objetivo. Esta visión promueve el optimismo ya que posibilita que observen la realidad con menos errores de interpretación.
  • Cultivan amistades de calidad (con una actitud positiva). No hay nada peor que echarle leña al fuego. En situaciones difíciles, las personas resilientes huyen de aquellas personas que se quejan constantemente de todo. Prefieren la compañía de personas resolutivas que les aporten estabilidad en los momentos más difíciles, como hacen ellos.
  • Son menos controladoras y respetan sus emociones. No intentan controlar las situaciones porque saben que es imposible controlar todo. Cuando una persona intenta controlar, lo que se consigue es descontrol. Las personas resilientes se centran más en las emociones que en la propia situación. Además, respetan estas emociones, las aceptan y las dejan fluir.
  • Se adaptan muy bien a los cambios. Al ser personas que buscan muchas soluciones a un problema, aceptan que igual hay que cambiar la hoja de ruta personal si quieren conseguir sus metas. No se cierran a los cambios.
  • Son perseverantes. A pesar de conocer sus limitaciones, no dejan de luchar a la primera de cambio. Las personas con resiliencia, no se dejan vencer fácilmente poniendo empeño e interés en lo que hacen.
  • Se enfrentan a los problemas con humor. Hacen bromas con la adversidad, las personas resilientes le quitan importancia a los problemas mediante la risa y el buen humor.
  • Se apoyan en los demás. Al ser conocedores de sus puntos débiles y creyentes del trabajo en equipo, las personas resilientes no dudan en pedir ayuda si lo necesitan. Tienen muy interiorizado el trabajo en equipo.

 

Ser una persona de estas características es algo que se puede cultivar. El proceso terapéutico en sí, fomenta esta actitud sobre la vida. Si quieres saber más sobre resiliencia, te invitamos a conocer a nuestro equipo de psicólogos de fuenlabrada en Clínica La Serna que estará encantado de ayudarte en tu crecimiento personal.

¿Qué podemos hacer por ti?. Seleccionamos el mejor tratamiento psicológico

Tomar decisiones requieren de un esfuerzo mental

Cada vez que adquirimos o elegimos algo como puede ser el colegio de nuestros hijos, un banco u otro para pedir un préstamo, o simplemente comprar el último teléfono que ha salido al mercado; buscamos lo mejor, lo que se adecúe a nuestras necesidades, aquello que cumpla con nuestras expectativas y sobre todo, aquello que nos proporcione la seguridad de que hemos elegido bien.

Siempre nos surgen muchas dudas y solemos mirar, comparar o preguntar a personas expertas o cercanas para que nos aconsejen sobre qué es lo mejor y/o cuáles son o han sido sus experiencias, con aquello que vamos a elegir.

Salud Mental

En el caso de nuestro bienestar y la salud mental este tipo de elección es incluso más importante, asesorarnos sobre a quién podemos acudir para poder resolver nuestros problemas o los de nuestros hijos, pareja, etc, cobra una gran importancia. Decimos que es más importante todavía porque, nos vamos a “abrir” a una persona que no es de nuestro entorno, para que nos ayude a resolver nuestras dificultades.

En este caso, se le añade un coste personal que no siempre es fácil de asumir por ello, desde Centro de Psicología Clínica La Serna, queremos contarte en qué nos tenemos que fijar a la hora de elegir una clínica de psicología para llevar a cabo una terapia psicológica.

Terapias Psicológicas

En primer lugar queremos decirte que es fundamental  saber lo que queremos y lo que no. En el caso de las terapias psicológicas, necesitamos la confianza de saber que la terapia que vamos a realizar es eficaz y que está construida desde la profesionalidad y el aval científico.

Pseudo-terapias

Por ello tenemos que tener cuidado ya que, nos podemos encontrar con muchas pseudo-terapias que nos prometen los mejores resultados sin un respaldo científico que las avale. Por ello hay que ser muy cauto a la hora de elegir ya que, si es la primera vez que llevamos a cabo un tratamiento psicológico, puede ser que los resultados obtenidos no sean los mejores y no queramos saber nada sobre terapias psicológicas, haciendo que esto suponga un perjuicio para nosotros o para nuestro entorno .

Por otro lado, resulta importante, que estas terapias utilizan las últimas técnicas disponibles para mejorar el estado de cada paciente. Al igual que sucede en medicina, la psicología está provista de un trabajo de investigación muy potente que permite ofrecer a los personas una mejora en su proceso terapéutico, haciendo que las terapias sean cada vez más eficaces.

En el equipo de profesionales psicólogos de clínica La Serna, nos preocupamos por nuestros pacientes, nos gusta ayudar a las personas ya que, nadie elige encontrarse mal. Por eso, queremos dar a soluciones a los problemas de las personas que nos solicitan ayuda, ofreciendo una garantía de profesionalidad.

Con más de 30 años de experiencia, en Clínica La Serna, trabajamos con las últimas terapias avaladas por la Asociación Americana de Psicología (APA).

¿Qué es el APA (Asociación Americana de Psicología)?

La APA uno de los organismos más importantes en el ámbito de la psicología y la salud mental en el mundo.

La APA  se encarga de investigar y aprobar los tratamientos que tienen una eficacia real y que respetan los derechos de los pacientes.

Dentro del equipo Multidisciplinar de Clínica la Serna, nuestra formación es constante para poder estar al día de dichos avances, y así poder ofrecer terapias psicológicas de calidad.

Terapias de tercera generación

Un ejemplo de este tipo de tratamiento son las denominadas, Terapias de Tercera Generación que abarcan la terapia de Aceptación y Compromiso (ACT).

Estas terapias hacen hincapié en que existe:

  • Fusión cognitiva. Creer que pensamiento y realidad son lo mismo.
  • Evitación experiencial. Evitar las experiencias que nos ofrece la vida incluyendo las negativas.
  • No poseer metas y valores. Por ejemplo por nuestros miedos o limitaciones, podemos no estar aprovechando nuestro potencial.
  • No llevar a cabo las conductas necesarias que nos acerquen a nuestros objetivos vitales o ser rígidos en las mismas. ¿Qué es lo que me paraliza? ¿Por qué terminó actuando de la misma manera a pesar de que siempre obtengo el mismo resultado?

Terapia Cognitivo- Conductual

Por otro lado, nuestro enfoque también se centra en la Terapia Cognitivo- Conductual que se caracteriza por trabajar desde la conducta y el pensamiento.

 La Terapia Cognitivo- Conductual nos permite:

  • Actuar en el “aquí y ahora”
  • Trabajando tanto dentro como fuera de consulta para dotar a nuestros pacientes de herramientas para situaciones futuras.
  • Es un tipo de terapia breve con el cual se consiguen cambios duraderos y sencillos donde se actúa directamente sobre el problema a través de las diferentes técnicas que se enseñan dentro de este marco terapéutico.
  • Paciente y terapeuta, se comunican y trabajan activamente en el proceso.

Teniendo en cuenta este marco terapéutico, desde Clínica la Serna nos encargamos de ofrecerte los últimos tratamientos para problemas de ansiedad, depresión, problemas de pareja, problemas de autoestima, problemas de tipo sexual, habilidades sociales, problemas con la conducta alimentaria entre otros, dentro del ámbito de la Psicología de Adultos.

También tratamos problemas desde el campo de la Psicología Infantil y todo ello con profesionales especializados, adaptándonos a las necesidades, ritmo y situación de cada paciente.

 Por ello, si estás pasando por un mal momento y crees que es el momento de tomar las riendas de tu vida, te invitamos a conocernos visitando nuestra página o contactando con nosotros, porque estaremos encantados de escucharte.

 

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¿Por qué tengo miedo?

¿Por qué tengo miedo?. Somos individuos que experimentamos un abanico muy amplio de emociones, desde las más agradables como la alegría, la esperanza o la sorpresa (positiva),  hasta las no tan deseadas como el miedo el asco o la tristeza. Leer más

Mindfulness o cómo vivir en el presente

El pasado pasó y el futuro, no existe. Esta frase resume muy bien cómo no nos debemos preocupar por aquello que ya no podemos cambiar ni tampoco por aquello que no sabemos a ciencia cierta que va a pasar. Por lo tanto, ¿Por qué nos agobiamos tanto por aquellos errores del pasado? ¿Por qué nos aterramos por eventos futuros que no sabemos si van a producirse? La respuesta está en nuestra falta de disciplina para vivir el presente.

Como muchas habilidades que vamos adquiriendo en la vida, vivir en el presente se puede aprender y practicar hasta que llegue un momento en el cual, lo hagamos de manera natural, sin apenas esfuerzo. Esto se puede conseguir a través del aprendizaje y la práctica de Mindfulness. Pero ¿en qué consiste esta disciplina? ¿Qué beneficios puedo obtener de ella?

¿Qué es Mindfulness?

El Mindfulness forma parte de lo que se denomina en Psicología como Terapias de Tercera Generación. Tras años de investigación en el campo de la Psicología Clínica, se ha demostrado que el Mindfulness es una herramienta muy potente para tratar problemas como la depresión la ansiedad y especialmente, el trastorno obsesivo compulsivo, entre otros.

La palabra Mindfulness significa “atención o conciencia plena”  y en ella encontramos que esa atención o conciencia plena del presente, nos puede servir para centrarnos en el aquí y ahora, es decir, tener atención o conciencia plena a la experiencia de vivir nuestro día a día.

¿Cuántas veces nos ha sucedido que nos hemos pasado nuestra parada de metro o que cuando íbamos a hacer algo, se nos ha olvidado qué es lo que íbamos a hacer?

Estos lapsus suelen darse como resultado de vivir inmersos en una gran cantidad de pensamientos. En algunos casos como sucede en la depresión, en la ansiedad o en el  trastorno obsesivo compulsivo, estas preocupaciones suelen ser constantes, abrumadoras e incapacitantes, lo que provoca  que  llenemos nuestro cerebro de una gran cantidad de “ruido”. Este hecho impide que podamos pensar con claridad y en los casos más graves, que podamos continuar con nuestras vidas de una manera, plena, sana y saludable.

Si nos paramos a pensar un momento, podemos observar cómo nuestro cerebro se asimila al funcionamiento de un ordenador. Si lo llenamos de un exceso de archivos, iremos reduciendo la capacidad del mismo para que funcione con rapidez, por eso a través del Mindfulness vamos a conseguir gestionar todos esos archivos para que nuestro cerebro trabaje con el mejor rendimiento posible.

Siete fundamentos en la práctica de Mindfulness

¿Cómo lo puedo conseguir?
Como ya hemos dicho, mediante el conocimiento de sus pasos y con la repetición de los mismos. Su autor, Jon Kabat-Zinn, habla de siete fundamentos para aprender la práctica de Mindfulness, que se trabajan de manera independiente pero que, a su vez interaccionan unas con otras:

  1. Activar la mente de principiante: Consiste en observar la realidad como si fuese algo nuevo, como si fuésemos niños que observan el mundo por primera vez, sin ningún tipo de juicio.
  2. No juzgar: observar nuestro alrededor como algo libre de etiquetas que nos puede llevar a razonamientos erróneos, sin dar el tiempo suficiente a generar nuestros propios juicios.
  3. Aceptación: aceptar las dificultades sin intentar que sean de otra manera, sin confundirlo con resignación o con adoptar una actitud pasiva. Esto nos va a ayudar a ver los problemas con mayor claridad, para alcanzar las posibles soluciones a adoptar.
  4. Soltar o dejar ir: a veces el pasado nos supone un lastre muy pesado. Por lo que dejar que fluyan esos pensamientos o emociones nos libera de esa carga
  5. No esforzarse o afanarse: concentrarse en el presente no consiste en esforzarse en pensar, se trata más bien, en dejar que la mente experimente los pensamientos que vengan. Precisamente la base de esta técnica es no forzar a nuestro cerebro, simplemente dejar que fluya para que funcione mejor.
  6. Paciencia: tener paciencia hacia uno mismo en el proceso de aprendizaje y concedernos el tiempo necesario para aprender. Tan valioso es el resultado final como el propio proceso.
  7. Confianza: Confía en tí mismo, en tus sentimientos, y en tus recursos, en definitiva, escucha a tu propio ser. Confiar en nuestros criterios a pesar de cometer errores, porque la vida trata de eso, de aprender.

¿Cómo podemos poner en práctica la técnica de Mindfulness?

Ahora que conocemos en qué se basa esta técnica ¿Cómo puedo ponerla en práctica?

Para poder disfrutar de esta disciplina, se necesita conocer bien su funcionamiento y las herramientas básicas para ponerla en práctica. Desde Clínica La Serna, podemos ayudarte a adquirir los conocimientos y la práctica necesaria a través de nuestros talleres de Mindfulness. Lo bueno que tiene Mindfulness es que a medida que se va manejando, podremos utilizarla tanto en casa como en otros lugares cada vez que necesitemos parar 5 minutos para despejar nuestra mente.

Como ya hemos dicho, no sólo su práctica es útil para desprendernos de aquellos pensamientos negativos sino que también nos sirve para disfrutar con mayor intensidad de aquellos sucesos y emociones positivas, que podamos experimentar.

A través de la práctica de Mindfulness nos iremos dando cuenta cómo somos capaces de gestionar de una manera sencilla y eficaz nuestros pensamientos y las emociones. Entendiendo todos y cada uno de sus pasos comprobaremos como nuestra salud mental va mejorando, consiguiendo una mayor sensación de tranquilidad y una mejor capacidad de concentración para poder centrarnos en las cosas importantes de nuestro día a día.

 

En Clínica la Serna con más de 20 años de experiencia, se abordan este tipo de prácticas, ayudando al paciente a eliminar esos esquemas de pensamiento para sustituirlos por otros que nos permitan sentirnos más libres.

 

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