Tratamiento del trastorno de ansiedad por enfermedad
1. Ansiedad por la salud: ¿cómo buscar tranquilidad puede alimentar el miedo?
Después de conocer el testimonio de Esteban, es posible que muchas personas se sorprendan por la forma en la que la ansiedad por la salud puede inundar los días de las personas, ocupando muchos años de su vida.
Sin embargo, en Clínica La Serna es muy frecuente encontrarnos con este tipo de problemáticas y con historias muy similares al testimonio de Esteban. Personas que viven pendientes de cada cambio corporal y de posibles síntomas que puedan subyacer a una enfermedad grave.
Desde nuestra experiencia, cada vez estamos más familiarizados con este tipo de problemáticas. La buena noticia es que entendemos cada vez mejor cómo se origina este patrón y, sobre todo, cómo acaba manteniéndose en el tiempo.
A. ¿ Por qué aparece la ansiedad por la enfermedad?
Como en casi toda problemática de índole psicológica, no podemos ofrecer una única causa que explique por qué aparece la ansiedad por la salud. Sin embargo, es común que en la revisión de la historia de la persona que acude a consulta, se localicen acontecimientos antecedentes relacionados con procesos de enfermedad que posiblemente modificaran su forma de relacionarse con ella.
En determinados casos, como el de Esteban, encontramos antecedentes familiares en los que la salud ocupó un lugar central durante bastantes años en su infancia. En estos casos, la enfermedad puede convertirse en una experiencia especialmente impactante que puede modificar la forma de relacionarse con estos procesos. Sin embargo, el aprendizaje por observación de familiares que viven constantemente preocupados por los síntomas, las enfermedades o constantes visitas a consultas médicas también puede determinar la forma en la que acabamos relacionándonos con las enfermedades y los síntomas.
Estas experiencias y aprendizajes generados a lo largo de nuestra vida pueden hacer que el cerebro genere asociaciones entre determinadas sensaciones corporales con peligro. A partir de ese momento, cambios o molestias normales que cualquier persona experimenta podrían empezar a interpretarse como señales de una enfermedad grave.
B. ¿Qué mantiene este problema?
Sabemos que la historia previa de la persona conforma una parte importante de la historia. Sin embargo, el origen de la problemática no suele ser lo que lo mantiene a largo plazo y lo convierte en algo que realmente limita su vida.
La mayoría de las personas que acuden a consulta en Clínica La Serna por ansiedad relacionada con su salud, suelen desarrollar una gran vigilancia hacia su cuerpo y hacia lo que sienten. Prestan mucha atención a sensaciones físicas y analizan pequeños cambios que quizá para otras personas pueden resultar imperceptibles. Esto hace que permanezcan en alerta constante ante cualquier posible señal de enfermedad.
Pongamos un ejemplo, siguiendo el caso de Esteban. Cuando este paciente notaba que había aparecido una sensación corporal nueva, solía producirse una interpretación catastrófica:
“¿Y si es una enfermedad grave? ¿Y si es cáncer?
“¿Y si esta vez los médicos no están en lo cierto? ¿Y si se han equivocado?
“¿Y si estoy desarrollando una enfermedad grave?”
Cuando Esteban pensaba en esto, su ansiedad aumentaba. Él, debido a su gran malestar, intentaba sentirse seguro mediante conductas de seguridad: buscaba sus síntomas en internet, solicitaba que sus familiares lo tranquilizaran, acudía repetidamente a consultas médicas o se hacía chequeos corporales constantes.
Esteban sentía que mientras llevaba a cabo estas comprobaciones estaba un poco más seguro. Pero duraba poco. Apenas unos minutos u horas. Después el malestar volvía. Incluso el paciente sentía que venía con más fuerza. Realmente estas estrategias solamente estaban reforzando el problema. El cerebro de Esteban aprendió que necesitaba comprobar porque realmente existía un peligro.
Por eso hablamos de un círculo de mantenimiento del problema:
Sensación corporal → Interpretación amenazante (catastrófica) → Ansiedad → Comprobación o búsqueda de seguridad → Alivio temporal → Más preocupación futura.
2. ¿Qué ocurre en el cerebro?
A lo largo de los años se han realizado numerosas investigaciones que han sugerido que las personas con ansiedad por la salud muestran una activación mayor de sistemas cerebrales relacionados con la detección de amenazas y la percepción de señales corporales.
La ínsula, es una estructura cerebral implicada en la percepción de sensaciones internas del organismo. Por otro lado, la amígdala, que está relacionada con la respuesta emocional de miedo y peligro.
Esto no significa que la persona “invente” los síntomas. De hecho, las sensaciones físicas son reales. El problema es que existen determinados mecanismos involucrados en los procesos de atención y emoción que hacen que esas señales sean percibidas como mucho más amenazantes de lo que realmente son.
3. ¿Por qué acudir a terapia?
Como en el caso de Esteban, muchas personas buscan ayuda psicológica después de muchos años de pruebas médicas, consultas y revisiones. En ocasiones acuden a nosotros con una sensación de frustración porque saben que presentan una preocupación desbordante y excesiva, pero sienten que no pueden apartarla hacia un lado.
La evidencia científica señala que la terapia cognitivo-conductual es el tratamiento psicológico con mayor respaldo para la ansiedad por enfermedad. En Clínica La Serna, trabajamos desde el inicio: comprender cómo funciona este ciclo; identificar qué pensamientos o reglas internas alimentan el miedo y reducir las comprobaciones y conductas de búsqueda de seguridad que mantienen el problema a largo plazo.
Desde nuestra experiencia, queremos transmitir que el objetivo del tratamiento para la problemática de ansiedad por enfermedad no será intentar convencer a la persona de que está sana o de que nunca enfermará. Tampoco será eliminar cualquier preocupación por la salud. El objetivo de los tratamientos irá dirigido a aprender a convivir con la incertidumbre de forma saludable, evitando que el miedo condicione todas nuestras decisiones, relaciones o bienestar a largo plazo.
El papel del mindfulness en la ansiedad por la salud

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La terapia cognitivo-conductual ha incorporado en los últimos años estrategias basadas en Mindfulness y aceptación del malestar que son de gran utilidad como complemento al tratamiento clásico de ansiedad por enfermedad.
Las técnicas de Mindfulness no consisten en “relajarse” o “intentar dejar la mente en blanco”. De hecho, su utilidad nada tiene que ver con eliminar pensamientos o sensaciones que puedan resultar incómodas. Precisamente el objetivo del Mindfulness es que la persona aprenda a relacionarse de forma diferente con lo que aparece en su mente y también en su cuerpo.
En la ansiedad por cuestiones relacionadas con la enfermedad, la dificultad principal no reside en la presencia de pensamientos catastróficos. De hecho, la problemática se encuentra en la reacción automática que nuestro cuerpo desencadena ante ellos. La mente interpreta, a partir de una sensación corporal, una amenaza. Y a partir de ahí, comienza el bucle: análisis, más análisis, preocupación y búsqueda constante de seguridad.
El entrenamiento en Mindfulness permitirá a la persona interrumpir ese proceso que se ha vuelto automático. De esta manera podrá aparecer un pensamiento como “¿y si esto es síntoma de una enfermedad? Sin recurrir al bucle de comprobaciones y necesidad urgente de tranquilidad. Además, le permitirá aprender a observar las sensaciones corporales con mayor distancia, reconociéndolas como experiencias cambiantes del propio cuerpo y no necesariamente como señal de peligro inminente.
En Clínica La Serna utilizamos estas técnicas dentro el tratamiento, siempre integradas en un paquete más amplio y adaptado a la persona. Desde este enfoque el objetivo no será eliminar la incertidumbre, sino promover la capacidad de poder conectar con ella, sin que la vida de la persona se limite al miedo. La experiencia clínica nos muestra que en el momento en el que la persona deja de luchar por “sentirse segura”, aprende a observar con algo más de distancia lo que ocurre a su alrededor o a nivel interno. Esto permite que no reaccione automáticamente a esos cambios, disminuyendo el nivel de interferencia de la ansiedad con su vida de forma progresiva.
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